ÁNGEL LARA. Carta abierta a mis amigos los socialdemócratas de mierda

Mis estimados amigos socialdemócratas de mierda:

Recordaba recientemente el catedrático universitario e investigador social argentino Marcelo Colussi a los olvidadizos socialdemócratas europeos, que el capitalismo está basado esencialmente en la explotación de las grandes mayorías. Este sistema político social nació, escribía Colussi, con las manos encharcadas en sangre, y ni siquiera por un instante a lo largo de su historia ha torcido ni un ápice de ese camino.

La cuestión, estimados reformistas que nada reformáis,  es que el capitalismo como sistema no puede transitar por otros derroteros diferentes a los que ya transita. Su naturaleza viene determinada por las leyes que marcan su evolución: beneficios, beneficios y más beneficios. Ésa es la razón por la que por mucho que os empeñéis, no ha existido ni  podrá existir nunca ese capitalismo «bueno»  que tan perseverantemente nos recomendáis. O sea, un capitalismo que tenga  la debilidad  de ocuparse del bienestar de los seres humanos, de su salud, de su cultura, de su ocio…

Eso no lo comprende todo el mundo. Bueno, hay quienes son capaces de entenderlo, pero sus intereses los alinean necesariamente entre sus defensores. Entre ellos encontráis vosotros.

Pretendéis empujarnos  a que nos miremos en el  espejo de Suecia, Noruega, Finlandia… Cuando, como fieles valedores del sistema, os veis atrapados  por las contradicciones de la  realidad social que  os circunda, nos espetais a los que no pensamos como vosotros: «¡Hay que mirar hacia Suecia, compañeros. Ésa es la meta a conquistar!».

¿Podrán ser Suecia, Finlandia y Noruega un ejemplo a seguir por parte del resto del planeta?  ¿Son estos supuestos «mirlos blancos» del conjunto del sistema una  expectativa real de un capitalismo con «rostro humano»?

En principio conviene puntualizaros, amigos socialdemócratas, que esos presuntos «estados benefactores» nórdicos deben su holgada existencia a  la enorme acumulación de capitales y riqueza, que hace posible para sus respectivas clases poderosas  desprenderse de unas pocas migajas en favor de aquellos que se encuentran en la puta base de vuestra  pirámide social.

Pero, además, por simples razones de justicia universal resulta inevitable preguntarse, ¿esa gigantesca acumulación de riqueza  de los países nórdicos es posible en el resto  del mundo?

En la respuesta a esta interesante interrogante reside el quid de la cuestión del tema que estamos tratando. Los llamados «estados benefactores nórdicos»  sólo han sido posibles gracias a la sobreexplotación y a la miseria de una buena parte de la población restante del planeta. La sobreacumulación en los países citados, que tienen además unas características demográficas  excepcionales, se las pueden  permitir porque miles de millones de seres humanos del resto del mundo –en África, América Latina, Asia y extensas áreas de la propia Europa– están sometidos a un intercambio brutalmente desigual. El llamado Tercer Mundo paga los productos manufacturados provenientes de los complejos industriales del Norte a precio de oro. En cambio, ellos se ven obligados a vender a precio de retales las valiosas materias primas que hacen posible que las grandes industrias del Norte sobreproduzcan  y puedan apropiarse de los mercados mundiales. Esta simple diferencia de «matiz» entre el papel que desempeñan unos y otros explica la diferencia entre los del Norte y los del Sur

Pero este «intercambio desigual» entre el Norte y el Sur es sólo una parte  de la explicación que permite entender por qué razón las escuelas de los niños de Finlandia estén tan bien atendidas y pertrechadas y, en cambio, los tugurios miserables en los que habitan los niños congoleños no les ofrezcan siquiera la posibilidad de sobrevivir una tercera parte de la edad que llegarán a vivir los niños suecos. Así de simple, mis queridos reformistas que nada reformáis.

A ese factor clave del intercambio dramáticamente desigual, que se produce entre el Norte y el Sur del planeta, se unen otros muchos que explican, igualmente, las injustas diferencias entre la niñez entre algodones de la que disfrutan los niños fineses, y la podrida miseria que rodea a los infantes de la República del Congo.

Entre esos otros factores que también contribuyen al expolio que vosotros  defendéis en vuestras instituciones económicas internacionales,  se encuentra igualmente  la apropiación directa de las materias primas, la especulación financiera a través de vuestras Bolsas y Bancos, la organización de la economía mundial en función de vuestros intereses, los suculentos negocios de las armas en los que hipócritamente participáis, el tráfico de drogas, el lavado de capitales “negros” en vuestros paraísos fiscales, el crimen organizado, las guerras que organizáis para evitar que los pueblos del mundo se atrevan a levantar cabeza…

¿Os enteráis, por fin, mis queridos socialdemócratas de mierda,  cuáles son las razones por las que nunca podréis construir un capitalismo con «rostro humano»?

Vendidos

He estado dos semanas de vacaciones, dos semanas sin soltar bilis por aquí porque yo las vacaciones me las tomo en serio que no se tienen todas las semanas, al fin y al cabo, yo no soy Álvaro Aguilera. Han estado bien, me he sentido durante dos semanas como Jorge Garcia Castaño toda su vida, sin ir a currar y tocándome los huevos a dos manos.

Aún así he visto cosas que jamás pensé que fuese a ver, he visto a un ministro pijomunista de pie aplaudiendo al Rey que, ya sabéis, somos republicanos, pero antes felipistas o algo así; he visto a una ministra ni de izquierdas ni de derechas justificar el aplauso al Rey diciendo que eso encarna realmente los valores republicanos; he visto como se echaba para atrás una moción sobre un torturador por “dudas jurídicas”; he visto a una alcaldesa nazi hablar de rasgos físicos catalanes; he visto otra escisión de la escisión de la escisión, el cuento de nunca acabar; he visto al niñato de Errejón estar en contra de que la exaltación del franquismo sea delito, sacando su oportunismo a pasear con que su viejo no sé qué; he visto como de repente es imposible prohibir las casas de apuestas. He visto tantas cosas increíbles hace unos años que me río en la cara del replicante a las puertas de Tannhäuser.

Me hubiera gustado ver las críticas a todo esto si lo hubiéramos hecho en IU, cuando era IU vaya y no ahora que son una ETT parasitando a Podemos sin ideas ni iniciativa política alguna, pero los tiempos en que todo era culpa de IU ya pasaron y ahora todo es culpa de unos señores muy malos que no nos dejan hacer cosas guays de la muerte.

En IU no éramos ni mucho menos la vanguardia de la clase trabajadora, se hacía lo que se podía contra viento y marea. Ahora ya sólo se hace lo que nos digan y sonreímos en la foto y fardamos con nuestros amigos en algún garito pijo de cartera ministerial y de sueldo de pequeño burgués. El camino hacía el socialismo termina ahí. Hacía el socialismo del de Fidel quiero decir, que hacia el PSOE nos queda un paso.

De todo lo que he visto, lo que más me ha dolido personalmente es ver a esa persona tan crítica con el garzonismo, tan de estar a la contra, sentada al lado del señor ministro sonriendo a la cámara (objetivo conseguido) demostrando que la mentira de la oposición interna al pijomunismo se termina cuando te ofrecen un buen sueldo, que la cosa está muy mala y todos tenemos un precio. Qué fácil se lo ponen y qué difícil para los demás seguir estando aquí entre tanta puñalada trapera y tanto vendido.

Y mientras la extremaderecha nos entretiene con sus mierdas fascistas, que ellos sí que tienen claro qué tipo de sociedad quieren, los “nuestros” se preocupan por lo suyo. Que igual haber dejado al PSOE sin oposición a su izquierda tiene algo que ver con que no se hable de que nos van a meter la mochila austriaca o que se han pedido más tropas estadounidenses para las bases de Rota y Morón, mamandurrias, aquí lo importante son los sesenta céntimos de subida de las pensiones y lo cincuenta pavos de subida del salario, como dice Guille, la mejor inversión que ha hecho la CEOE en años.

Los fascistas se han convertido en la oposición al gobierno y a la propia oposición, van a salir a la calle, no tienen complejos y la izquierda ni está ni se le espera. Entiendo que con las cuatro medidas de inicio de legislatura la peña se vuelva a subir al guindo, pero el cortoplacismo no tiene nada de izquierda y vendrán curvas, jodidas, nos marearemos y hasta vomitaremos, más aún. Con esta panda de trepas y de vendidos, con la organización inexistente…

Los que nos metimos a esto sin otra pretensión que poner nuestro granito de arena en mejorar las condiciones de vida de nuestra clase social estamos hasta los jodidos genitales de tanto vendido y de tanta tontería. Comemierdas, que sois unos comemierdas.

Ada Colau y su sospechosa manera de entender el republicanismo

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no vio mal que no pocos diputados de Unidas Podemos aplaudieran al ilegítimo jefe del Estado y rey Felipe VI. Y para justificar su opinión ha expresado:

«No hubiera plantado al Rey hoy. Somos republicanos, pero hay que mantener el respeto».

Es lo de siempre, la gran inconsistencia de las personas que habitualmente quieren (para beneficio propio, no colectivo) quedar bien con dios y con el diablo, lo que, dicho sea de paso, es imposible. Ada Colau también parece que es de esas personas, lo ha demostrado ya en infinidad de ocasiones.

Obviamente, a las palabras tan incongruentes de la alcaldesa de Barcelona le han contestado bastante gente.

Una de ellas, por ejemplo, ha sido Antonio Baños, ex diputado de la CUP. Este ha expresado:

“A ver, que la gracia de ser republicano está en no respetar la institución monárquica. Qué pronto se olvida todo”.

El fotoperiodista Jordi Borràs ha ha sido muy claro:

“Dicho de otra manera: son republicanos pero solo en campaña electoral. A la hora de la verdad toca genuflexión”.

Por su parte, Maria Rovira, ex concejala de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona, le ha respondido con esta frase de Joan Fuster:

“Forma parte de una buena educación saber en qué ocasiones hay que sermaleducado”.

Esto sólo es una pequeña muestra. Una actitud, la de Colau, que, salvando las distancias, recuerda bastante a la José Luis Rodríguez Zapatero y la de Pedro Sánchez:

Denuncian grave discriminación contra militantes marxistas-leninistas del PCE

24 militantes del PCE impugnan el expediente sancionador promovido por la Comisión Politica del PCE encaminado a impedir que, desde su adscripción a la Plataforma Interna de Opinión “Por el respeto y aplicación del XX Congreso del PCE”, puedan participar y expresar con libertad opiniones y propuestas de cara al desarrollo de la Conferencia Política convocada el 1 de junio del pasado año por el Comité Central y que se va a celebrar el próximo 4 de abril. Y no solo mediante este torticero proceder, sino también imponiendo unos requisitos, al margen por completo de la legalidad partidaria, que hacen imposible que la militancia pueda constituir las plataformas internas de opinión que regulan los Estatutos del PCE.    

Esta Plataforma “Por el respeto y aplicación del XX Congreso del PCE”, constituida el 4 de agosto pasado siguiendo escrupulosamente el artículo 2.10 de los Estatutos del PCE que las regula, nace para participar en la Conferencia Política que se va a celebrar con el objeto de analizar el “proceso de reorganización de la izquierda transformadora española, la construcción de unidad popular y la confluencia electoral” y cuenta con el respaldo de más de 170 militantes del PCE que abarcan prácticamente la totalidad de las nacionalidades y regiones.

Finalmente, la Plataforma Interna de Opinión “Por el respeto y aplicación del XX Congreso del PCE” considera que está teniendo lugar una verdadera causa general contra la mayoría congresual marxista-leninista que hizo posible que el XX Congreso adoptase la importantísima decisión estratégica de recuperar al PCE como organización marxista-leninista.

Enlace al documento de impugnación:

https://drive.google.com/file/d/1bQcZdeilljGUhJrRq2WNvAJ77EGVA-Qt/view?fbclid=IwAR1YG3-24exrhZNw06sievhqq1nMjWvlPZ6kvS4xuS1l8eT-bQA0-Xxv6T0

La extrema derecha marca la agenda política

Unos días de nueva legislatura y se cumplen los peores augurios: el fascismo, vía «pin parental», propuesta de ilegalizar partidos (primero los independentistas, luego los marxistas…), y derogación de la ley de memoria histórica, consigue los titulares y ponerse en el centro del debate político.

La izquierda institucional, mientras, se dedica a poner palos en la rueda a la huelga general del País Vasco del día 30, y sin calles a la vista para actuar desde la movilización. El recuerdo del PSOE de 1982, del «ya estamos en el gobierno, ustedes a casa y al ocio a disfrutar de la vida, abandonen las calles que nosotros, los de los trajes de pana, os vamos a representar» aparece como un referente del nuevo gobierno.

La presencia de la extrema derecha, blanqueada y activa como anda cacareando, no puede ser contestada de otra forma que no sea con organizaciones antifascistas en cada barrio. Todo indica que el PSOE/UP no está por la labor, andan entretenidos y perdidos en los institucionalismos reformistas.

Refundación Leninista del Partido Comunista

Al parecer el Comité Central del Partido Comunista de España ha abierto expedientes sancionadores a 17 camaradas que denunciaban como su dirección ha estado saltándose sistemáticamente los estatutos de su organización. Pero esta acción es solo una más de los innumerables crímenes y tropelías cometidas por la dirección reformista del PCE desde hace más de 60 años, desde que el revisionismo triunfó con Santiago Carrillo a la cabeza.

No obstante, centrémonos en este acontecimiento más reciente. La razón fundamental que argumenta la camarilla eurocomunista y posmoderna es que los miembros de la “Plataforma de Opinión por el Plataforma por el respeto y aplicacion del XX Congreso” han realizado fraccionalismo, algo muy grave en cualquier organización que se autodenomine marxista-leninista. Sin embargo, resulta paradójico que quienes han estado prostituyendo los estatutos de su organización para satisfacer las demandas de Podemos recurran a éstos (y a la disciplina consciente que establece el centralismo democrático a los militantes) para abrir este proceso político a los camaradas que denuncian esta situación de fraccionalismo, oportunismo y traición a la clase obrera (y al comunismo) que la camarilla de reformistas están sumiendo al Partido Comunista de España (PCE).

Para los comunistas los fraccionalistas son aquellos que buscan destruir al Partido Revolucionario de la Clase Obrera, convirtiéndolo en el ala izquierda de la socialdemocracia, quienes lo transforman en una herramienta al servicio del imperialismo y la burguesía, quienes buscan vivir de las migajas y sobornos del imperialismo con ministerios, concejalías, etc., quienes buscan un acomodo en el régimen que solo de palabra dicen querer destruir y superar para así embaucar a la clase obrera más consciente… Esto es lo que el eurocomunismo carrillista (y sus herederos de ahora) han hecho con el glorioso Partido Comunista de España que fue la vanguardia de la clase obrera y de la lucha antifascista, democrática y republicana durante la guerra nacional-revolucionaria (1936-1939) y la posguerra bajo la dictadura fascista del general Franco. Por tanto, fueron Carrillo y sus acólitos quienes de forma ilegal se hicieron con el control del PCE, así como sus herederos eurocomunistas de hoy.

Entonces ¿quiénes son realmente los fraccionalistas? La respuesta es clara: los reformistas y oportunistas son quienes deben ser expulsados del Partido Comunista de España para que no sigan mancillándolo y así retomar la línea política consecuente con el marxismo-leninismo.

Es curioso como los reformistas también arguyen la “democracia interna” y el “centralismo democrático” para enmascarar sus argucias y marrullerías políticas, cuando precisamente han sido ellos quienes han impedido todo debate interno en la organización, poniendo todas las trabas posibles: como la constitución legitima de dicha plataforma (que los carrillistas no quieren reconocen y denuncian como fraccionalismo). La dirección reformista del PCE quiere seguir manejando la organización como su cortijo, y consecuentemente hace todo lo posible para que así continúe siendo. De ahí se desprende que no se quiera formar a la militancia (y cuadros) en el marxismo–leninismo para así someterla con facilidad a la dirección reformista. Evidentemente todo esto no hubiera sido posible sin la inacción de la militancia de base, educada en más de 40 años de revisionismo.

Por tanto, esto se trata de un proceso político. La dirección eurocomunista del PCE, educada en las tácticas carrillistas más rastreras (es lo que han mamado durante muchas décadas) expulsa a quienes considera sus enemigos internos, a quienes denuncian públicamente como la camarilla oportunista de su organización, saltándose la democracia interna y los estatutos de su propio Partido, lo prostituyen todos los días con el reformismo que los mantiene comiendo las migajas del soborno imperialista en las instituciones burguesas.

Cuando tuvo lugar el pasado XX Congreso del PCE, algunos ya denunciamos que de poco servía que las tesis más consecuentes con el marxismo-leninismo se impusieran si los órganos de dirección continuaban en manos de los eurocomunistas y posmodernos. El tiempo ha dado la razón a esta tesis. El centralismo democrático, sustituido por “centralismo burocrático” ha sido utilizado (así como el antifraccionalismo) como arma precisamente contra quienes defienden la legalidad partidaria marxista-leninista, algo similar ya hizo Carillo en su momento para consolidarse en la dirección. Esto se ha traducido a que en los últimos años se hayan eliminado núcleos enteros en lugares como Madrid, Andalucía, Castila La Mancha… la intervención de la dirección del País Valenciano…

¿Pero que subyace de fondo en todo esto? La respuesta es la siguiente: estamos en la última fase de liquidación del PCE (como ya hicieron los eurocomunistas italianos con el PCI), lo que no pudo hacer Carrillo ni el franquismo, lo está consiguiendo Podemos gracias a la connivencia de los oportunistas eurocomunistas y posmodernos del PCE e IU. Son unos traidores y se merecen que se les trate como tales. El imperialismo paga a traidores, la clase obrera no: el basurero de la historia será su destino. Lo más gracioso de todo es que los reformistas no son conscientes de hacia dónde van: el régimen del 78 los está utilizando, como ya hizo el franquismo en la Transición, para eliminar a la oposición de izquierda organizada en los centros de trabajo y las calles. Y éstos, como tontos útiles del imperialismo, consuman su “(re)traición” ahora convertida en farsa. Una vez dejen de ser útiles se desharán de ellos.

A los camaradas expedientados les diría lo siguiente: no os preocupéis, que el PCE os habrá un expediente sancionador señala que estáis en la línea correcta: cuando denuncias abiertamente a los oportunistas, éstos harán todo lo posible por destruir a los comunistas consecuentes que los desenmascaran como los oportunistas y traidores que son. No seréis los últimos marxistas–leninistas que el PCE expulse de sus filas. Un abrazo revolucionario y mucha fuerza para continuar la lucha fuera o dentro del Partido Comunista de España.

Y por último, en relación a los camaradas sin partido. Llevo pensando varios meses qué deberíamos hacer los comunistas sin Partido, abrumadora mayoría en el Estado Español a día de hoy. Creo que para salir de esta situación lo más acertado sería que nos uniéramos y formásemos algún espacio colectivo (que no una organización política) que permitiera el acercamiento con otros comunistas (estén organizados políticamente o no) y avanzar hacia la refundación del Partido Comunista. Este espacio debería servir para el debate político-ideológico en torno al marxismo-leninismo y que suponga las bases para una posterior unidad política una vez la unidad ideológica se imponga. Este proceso será largo y difícil pero creo que merece la pena.

1982, el año en que la socialdemocracia también embaucó a millones

En 1982 una corriente socialdemócrata pagada desde Alemania invadió el país cual tsunami. En aquellas elecciones el que fuera, progre, progresista, medio izquierdista, centro-izquierdista, socialista o eurocomunista y no votara al PSOE recibía un gesto de desaprobación porque la cosa estaba clarísima. De nada servía que se argumentara que se iba a conformar un gobierno para apuntalar el capitalismo, entrar en la OTAN y la UE, desindrustializar el país y acallar las calles de huelgas y protestas tal como querían los poderes fácticos-económicos. Usaron anzuelos como la movida y expresiones tipo «a disfrutar de la democracia», pero eso sí, en casa y en el ocio para que ellos, los «nuestros», pudieran hacer su trabajo de modernización, es decir, de desideologización.

Hoy, casi cuarenta años después, vemos la foto de su primer gobierno (por cierto bastante falto de paridad) con personajes siniestros, y cuesta creer que se hubiera podido vender con tanto éxito en las clases populares como un gobierno de «izquierda». La Historia no los absolvió y, por si fuera poco, está a punto de repetirse como farsa.

LA LEGALIDAD PARTIDARIA Y EL ACUERDO PSOE-UNIDAS PODEMOS FRENTE AL FASCISMO, MOVILIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA

La Constitución del 78 establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Entre otras funciones, el Congreso de los Diputados ostenta la potestad legislativa y sus miembros se eligen por sufragio universal.

La correlación de fuerzas en el seno del Parlamento burgués no siempre se corresponde con la correlación de fuerzas en la sociedad. Puede que en sede parlamentaria se contabilice un mayor número de escaños demócratas elegidos por sectores de la clase trabajadora y de las capas populares, frente a los que ocupan las fuerzas reaccionarias. Sin embargo, en la realidad social sobre la que opera el mecanismo del sufragio universal, la correlación de fuerzas puede ser en ocasiones más favorable a las fuerzas de la derecha y de la extrema derecha en detrimento de las que en sentido contrario han obtenido mayor apoyo electoral en sede parlamentaria.

La correlación de fuerzas determinante no es la que se expresa mediante el sufragio universal, sino la que se deriva de la lucha de clases en el seno de la sociedad. En último término la ley es la expresión de la voluntad de las clases que han logrado la victoria y mantienen en sus manos el poder del Estado.

Los y las comunistas debemos partir siempre del análisis de la realidad concreta y en tal sentido reconocer que en nuestro país la correlación de fuerzas en el Parlamento actual es muy diferente a la correlación de fuerzas en la lucha de clases en el seno de la realidad social de hoy. En este último ámbito, la derecha y la extrema derecha cuentan con un poder innegable: el alto mando militar, las altas instancias judiciales, el funcionariado de mayor rango de la Administración y los medios de comunicación, además claro está, del inequívoco apoyo y respaldo de la oligarquía, los terratenientes, el Ibex 35, las instancias superiores de la Iglesia Católica, la dinastía borbónica y desde luego la OTAN y el imperialismo, entre otros. Este poder exacerbado y bravucón es sobre todo consecuencia de las limitaciones profundas del régimen postfranquista del 78 y de la influencia siempre negativa del oportunismo en el seno del movimiento obrero, en las masas populares y en sus organizaciones.

Por contra, la clase trabajadora y los sectores populares cuentan en España con escasa organización y capacidad de movilización hoy en día. El oportunismo ha hecho estragos en las organizaciones sindicales mayoritarias controladas en la actualidad por dirigentes entregados al gran capital. Sus ideas también han penetrado en las demás organizaciones sociopolíticas y en el conjunto de la sociedad a través de la lucha ideológica. No menos daño ha sido el provocado en nuestra propia organización comunista, hoy enclaustrada, y con sus dirigentes a remolque de la socialdemocracia de Unidas Podemos y realizando solo políticas de corte electoralista, con abandono de la lucha de masas junto con la del sindicalismo de clase y combativo.

Teniendo en cuenta esta concreta correlación de fuerzas tan desfavorable a la clase trabajadora y masas populares unida a las profundas limitaciones de la socialdemocracia del PSOE, incapaz de llevar a cabo otras políticas que no sean neoliberales, ¿la participación comunista en el Gobierno de coalición es lo que procede en estos momentos? ¿No quedaría entonces atado el PCE a las políticas del PSOE contrarias a los intereses obreros y populares sin capacidad para promover y organizar la movilización social? ¿No es acaso imprescindible las más amplia movilización y organización popular para hacer realidad las propuestas progresistas del pacto de gobierno que precisan romper con el techo presupuestario que ha hecho suyo el PSOE? ¿No será preciso para lograr estos objetivos empezar a remover las estructuras del viejo régimen postfranquista?

Los y las comunistas ¿no deberíamos ser conscientes de que la participación comunista en el Gobierno de coalición nos haría corresponsables de las previsibles políticas antipopulares del PSOE que nos impediría llevar a cabo una labor de oposición y defensa consecuente de los intereses obreros y populares tanto dentro del Parlamento como fuera de él? Al mismo tiempo ¿no nos restaría fuerzas para combatir la amenaza real y cierta del fascismo y sus aliados?

Otra cosa es que, como decisión táctica, otorguemos el voto de investidura al PSOE. La legalidad partidaria aconseja en estos momentos que el PCE haga esta concesión táctica que contribuya a impedir un Gobierno reaccionario. Pero esta licencia no puede entenderse de ningún modo como condescendencia al programa socialdemócrata del PSOE.

Enrique Santiago, secretario general del PCE, a propósito de este Pacto de Gobierno que apoya, pero sin que lo haya decidido de manera democrática la militancia comunista, ha expuesto en redes sociales que “el acompañamiento social y popular al Gobierno de coalición es la garantía de cumplimiento del nuevo acuerdo para España.”  

Desde luego que si el nuevo Gobierno de coalición emprende el camino de una defensa consecuente del programa de gobierno materializando las medidas progresistas que recoge, sin duda alguna que los y las comunistas apoyaremos tales iniciativas desde la más amplia movilización social y popular. Pero si este nuevo Gobierno se aparta de los compromisos adquiridos e implementa medidas neoliberales contrarias a los intereses obreros y populares, la militancia comunista y el PCE como organización ¿pueden acompañar entonces a un Gobierno socialdemócrata que hace y lleva a cabo políticas acordes a los intereses de la oligarquía y del imperialismo?

Por otra parte, los aspectos positivos formulados en propuestas concretas son pocos en este Pacto de Gobierno. Abundan las ofertas genéricas, vacías de contenido que lo convierten en un libro de buenas intenciones y poco más. El uso intensivo del indicativo de futuro es agobiante. Así los vocablos “impulsaremos” 48 veces, “elaboraremos” 13 veces, “promoveremos” 18 veces, “garantizaremos, 11 veces, etc. aparecen en los 49 folios del Pacto.

Son precisamente las pocas propuestas concretas y no ambiguas que podemos calificar de positivas aquellas que han sido precedidas por movilizaciones populares o han provocado alarma social las que ahora obligan a la socialdemocracia a transformarlas en compromisos de un contenido más cierto y exigible. Ocurre así con el tema de Cataluña en donde se suscribe un compromiso de abordar “el conflicto político catalán, impulsando la vía política a través del diálogo, la negociación y el acuerdo entre las partes que permita superar la situación actual”,en el tema de las pensiones cuando consta la obligación de “revalorización conforme al coste de la vida”,el relativo a la violencia machista con una manifestación inequívoca de blindar por ley el “solo sí es sí”, con la aplicación de la ultraactividad de los convenios colectivos y la supremacía de la negociación colectiva sectorial a la del ámbito de empresa.

Todas las demás cuestiones que aborda el Pacto de Gobierno quedan en promesas vacuas que solo podrían materializarse con el impulso de amplias movilizaciones populares. Estas serán de apoyo al nuevo Gobierno si de verdad pone toda su voluntad en llevarlas a cabo. Pero deberán ser contra este si vuelve a dar la espalda a la clase trabajadora y a las masas populares. Es esta la tarea que nos imponen los Estatutos y el Programa Político de nuestra organización y que la Plataforma Interna de Opinión “Por el respeto y aplicación del XX Congreso” hace suya.

De lo que Sánchez y sus aliados no hablan en la investidura

Que un gobierno llamado progresista tenga temas intocables, asuntos que por su propia naturaleza resultan alejados, cuando no ajenos a la vida política cotidiana, es en sí una victoria de la derecha.

El régimen pone el marco donde debe desarrollarse la política y cuestionarlo o situarse al margen lo califican de «antisistema» o «terrorista». Por eso, Sánchez/Iglesias ni mentan la legitimidad de la Jefatura de Estado porque la monarquía no está en cuestión, no es materia de debate ni de acuerdos ni de negociación ni de consensos. Tampoco la participación en la OTAN, la nacionalización de la banca y los recursos estratégicos, el Ibex, la propiedad de los medios de producción y la UE con apoyos a golpistas y dictaduras incluidos. Son asuntos que no habitan las agendas de nuestros dirigentes socialdemócratas que hacen de las reformas y el pragmatismo su razón de ser dentro del marco posible. Van más allá. Si alguien osa recordarle los citados temas, acuden al consabido refugio de que ellos están para resolver los problemas cotidianos de las gentes, no las utopías. La satisfación del poder y las derechas es enorme, no ir a la raíz capitalista de los problemas, perpetúa el sistema. Éste es generoso con sus súbditos que para eso lleva siglos de experiencia.

Resolución del PCTE ante la investidura de Pedro Sánchez y el Gobierno PSOE-UP

Tras más de ocho meses de bloqueo, con dos procesos electorales mediantes, el candidato del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez, ha resultado investido Presidente del Gobierno. Lo ha hecho en segunda votación y por el mínimo margen, con el apoyo fundamental de Unidas Podemos y de organizaciones regionalistas y nacionalistas periféricas. La presente legislatura será la primera en la historia de España tras la Transición que conforme un Gobierno de coalición entre varias fuerzas políticas. La novedad pone de manifiesto la necesidad y recursos de modernización y puesta a punto del capitalismo español ante un escenario de amplia inestabilidad, tanto política como económica.

El autodenominado Gobierno de “Coalición Progresista” entre el PSOE y Unidas Podemos nace fuertemente condicionado por su debilidad parlamentaria y por el complicado equilibrio de poderes en su seno. Pero sus problemas van más allá: se trata de un Gobierno dependiente para aprobar cualquier iniciativa —empezando por los Presupuestos Generales del Estado— de una amplia y compleja amalgama de fuerzas políticas, con intereses dispares; y que tendrá que hacer frente a una oposición alentada por los sectores más reaccionarios y radicalizados de la burguesía española. Este complejo panorama refleja una de las claves importantes para entender el actual momento político en España: la pugna entre diferentes sectores de la burguesía del país.

En este contexto, es preciso comprender que ningún parche socialdemócrata tiene la capacidad de impedir lo que es una dinámica propia del capitalismo: seguir enriqueciendo a los más poderosos a costa de los más débiles. Lo único que está en cuestión es el ritmo a lo que esto se hace.

Teniendo en cuenta estas premisas, el nuevo Gobierno de coalición socialdemócrata no hará otra cosa que gestionar la explotación capitalista, sin cuestionar ni uno solo de los elementos fundamentales del sistema. En el contexto de desaceleración y de una próxima crisis económica, el Gobierno de PSOE y UP se verá obligado a reforzar el carácter simbólico de algunas medidas, ante el más que posible recorte de derechos y del retroceso en históricas conquistas sociales.

De esta manera, una de las tareas fundamentales del nuevo Gobierno será contener la movilización de masas, bajo una retórica grandilocuente de defensa de la democracia y de responsabilidad antifascista. La defensa y la exigencia de confianza en la institucionalidad del Estado por parte de PSOE y UP contribuirá, sin embargo, al fortalecimiento de las posiciones más reaccionarias. El apuntalamiento del capitalismo en momentos de crisis o inestabilidad, en lugar de su derrocamiento, sirve para que las opciones más violentas de gestión capitalista tomen el relevo.

Si las posiciones más reaccionarias de la burguesía española siguen creciendo, será por la trampa de la ilusión y la confianza en una determinada gestión del capitalismo. Y tanto el PSOE como Unidas Podemos serán responsables de dicha situación.

El PCTE reafirma su compromiso por construir urgentemente la fuerza independiente que la clase obrera de este país requiere, un fuerte y organizado Partido Comunista. En tiempos convulsos, pasos firmes al frente.

Ninguna confianza en el Gobierno de la socialdemocracia.
La única manera de frenar a la extrema derecha es fortalecer el Partido Comunista.

Más Partido Comunista. Más PCTE.

Buró Político del PCTE
7 de enero, 2020