Que los dirigentes, portavoces y caras visibles de ERC, esto es,  los Rufianes, Tardás, Torrents y el político preso Junqueras, desde hace tiempo vienen practicando un discurso socialdemócrata y regionalista, cuando no Gandhiano es una evidencia.  La avalancha de votos recibidos, al tratarse desde hace tiempo de un partido catalanista y moderado, hizo que la tesis del pragmatismo positivista se extendiera por buena parte de la militancia de ERC. La perspectiva de pactar con el PSC en lo político para co-gobernar Catalunya como ya ocurriera en aquella alianza tripartita ERC/PSC/ICV,  y con el PSOE en lo judicial les arrebató el horizonte. Para esta estrategia de ser hegemónico y superar al «postconvergencionismoyunió», lo que han decidido es buscar esas mismas zonas templadas en lo ideológico y el «diálogo» con quien sea en la causa soberanista, aunque desde el otro lado se practique la violencia (1-O). Pelillos a la mar.

De este modo, quien persista en estrategias rupturistas, sea a un lado (Torra) o a otro (CUP), se convierte en enemigos de esta «mágica» ERC. Nada por aquí y mucho menos por allá, ni izquierda ni independentistas, lo de republicano se soluciona con que Felipe VI invite a Palacio a la cúpula con entusiasmo y dádivas. Todo se andará.