Ser comunista puede ser algo muy complejo, principalmente cuando hay más comunistas fuera del Partido que dentro por razones que son tan complejas como el puto trepismo, aún así, no conozco ni un solo comunista que ante una pregunta cerrada como puede ser «¿Es usted comunista?», se vaya por los cerros de Úbeda y acabe respondiendo con un “yo soy un ser humano del siglo XXI”.

Pero bueno, que Yolanda no es comunista ya lo sabíamos, es más, tampoco sabemos a qué organización pertenece, a veces es de IU, a veces de En marea, a veces de Podemos y siempre de mirar por sus propios intereses. Lo lamentable es que esta buena mujer siga perteneciendo al PCE, es más, lo lamentable es que el PCE se dedique a promocionar a este tipo de gentuza. El comunista, el de verdad, no el que juega a ser rebelde, aprende de los errores propios y de los organizativos, que en el siglo XXI se promocione a los nuevos Garrido y Almeida es de traca.

Porque, a ver, no podemos pedirles a todos nuestros dirigentes que sean férreos estalinistas, pero no podemos tener de ninguna manera dirigentes que se dediquen a desbrozar la organización. La organización es lo único que da miedo a la CEOE, no que cuatro cuarentones jugando a creerse revolucionarios tengan un ministerio sin competencias económicas y ninguna otra intención que no sea colocar a toda la panda de chupópteros que les pelotean.

Estos chavales tan de buena familia hablaban pestes de Llamazares, de su seguidismo a ZP, nos preguntaban a los demás cuándo íbamos a irnos al PSOE que siempre estábamos siendo su muleta. Estos chavales tan bien vestidos y tan bien hablados, tan radicales ellos, han tenido que jurar lealtad al Rey y al PSOE pero de una manera muy comunista con un pin antifascista en la solapa y eso ya marca la diferencia. Al fin y al cabo, ahora lo más comunista que van a hacer es colocar al hermanísimo y a todo aquel que se sienta oprimido no por ser trabajador; por razón de raza, sexo o ideología, me refiero a que si tienes ideología no tienes sitio.

La principal razón por la que Yolanda no es comunista es que los comunistas no nos conformamos con que las instituciones del estado burgués funcionen como debiesen, dando a entender que si funcionan bien el capitalismo es un buen sistema económico, como si esto fuese una cuestión de decencia y no de dominación de clases. Los comunistas queremos acabar con el estado burgués y todas sus instituciones. Y, sí, algunos me diréis que por algo se empieza y estoy de acuerdo, ojalá nuestra cuquiministra de trabajo lo haga muy bien, derogue las dos reformas laborales y no solo “los aspectos más lesivos” de la última, fría a lo empresarios a inspecciones de trabajo y no tengamos que ver a nadie mirar para otro lado si la cosa no sale, como los llorones de IU Madrid cuando Carmena les dio la patada.

Y el problema no es que no sean comunistas, se pueden esperar mejoras de otras familias políticas, en el PSOE saben bastante de eso y de decepcionar mucho más. El problema es que son más de derechas que las angulas, son niños pijos acomplejados y con demasiadas aspiraciones, el problema es que desde posiciones de izquierda no se puede confiar en quien ha utilizado la organización como ascensor social.

Yo espero que legislen la payasada esa de la apropiación cultural, así de claro, porque debe ser apropiación cultural que un pijomierda que no ha doblado el lomo en su puñetera vida se haga pasar por un currela para vivir como un pequeñoburgués. Ojalá que lo hagan, porque si tenemos que esperar algo de la ola de fans que han sustituido a la militancia, estamos jodidos.

En todo caso, no olvidemos el erial ideológico que dejarán a la izquierda del PSOE, que no lo ocupen otros, ese es el peligro del individualismo, la cesión de espacio. Hay que organizarse, ya sea en partidos con estructura, por pequeña que sea, o en una estructura nueva. En estos tiempos y siempre: resistir es vencer.

Y el que no esté colocado, que se coloque.