Al parecer el Comité Central del Partido Comunista de España ha abierto expedientes sancionadores a 17 camaradas que denunciaban como su dirección ha estado saltándose sistemáticamente los estatutos de su organización. Pero esta acción es solo una más de los innumerables crímenes y tropelías cometidas por la dirección reformista del PCE desde hace más de 60 años, desde que el revisionismo triunfó con Santiago Carrillo a la cabeza.

No obstante, centrémonos en este acontecimiento más reciente. La razón fundamental que argumenta la camarilla eurocomunista y posmoderna es que los miembros de la “Plataforma de Opinión por el Plataforma por el respeto y aplicacion del XX Congreso” han realizado fraccionalismo, algo muy grave en cualquier organización que se autodenomine marxista-leninista. Sin embargo, resulta paradójico que quienes han estado prostituyendo los estatutos de su organización para satisfacer las demandas de Podemos recurran a éstos (y a la disciplina consciente que establece el centralismo democrático a los militantes) para abrir este proceso político a los camaradas que denuncian esta situación de fraccionalismo, oportunismo y traición a la clase obrera (y al comunismo) que la camarilla de reformistas están sumiendo al Partido Comunista de España (PCE).

Para los comunistas los fraccionalistas son aquellos que buscan destruir al Partido Revolucionario de la Clase Obrera, convirtiéndolo en el ala izquierda de la socialdemocracia, quienes lo transforman en una herramienta al servicio del imperialismo y la burguesía, quienes buscan vivir de las migajas y sobornos del imperialismo con ministerios, concejalías, etc., quienes buscan un acomodo en el régimen que solo de palabra dicen querer destruir y superar para así embaucar a la clase obrera más consciente… Esto es lo que el eurocomunismo carrillista (y sus herederos de ahora) han hecho con el glorioso Partido Comunista de España que fue la vanguardia de la clase obrera y de la lucha antifascista, democrática y republicana durante la guerra nacional-revolucionaria (1936-1939) y la posguerra bajo la dictadura fascista del general Franco. Por tanto, fueron Carrillo y sus acólitos quienes de forma ilegal se hicieron con el control del PCE, así como sus herederos eurocomunistas de hoy.

Entonces ¿quiénes son realmente los fraccionalistas? La respuesta es clara: los reformistas y oportunistas son quienes deben ser expulsados del Partido Comunista de España para que no sigan mancillándolo y así retomar la línea política consecuente con el marxismo-leninismo.

Es curioso como los reformistas también arguyen la “democracia interna” y el “centralismo democrático” para enmascarar sus argucias y marrullerías políticas, cuando precisamente han sido ellos quienes han impedido todo debate interno en la organización, poniendo todas las trabas posibles: como la constitución legitima de dicha plataforma (que los carrillistas no quieren reconocen y denuncian como fraccionalismo). La dirección reformista del PCE quiere seguir manejando la organización como su cortijo, y consecuentemente hace todo lo posible para que así continúe siendo. De ahí se desprende que no se quiera formar a la militancia (y cuadros) en el marxismo–leninismo para así someterla con facilidad a la dirección reformista. Evidentemente todo esto no hubiera sido posible sin la inacción de la militancia de base, educada en más de 40 años de revisionismo.

Por tanto, esto se trata de un proceso político. La dirección eurocomunista del PCE, educada en las tácticas carrillistas más rastreras (es lo que han mamado durante muchas décadas) expulsa a quienes considera sus enemigos internos, a quienes denuncian públicamente como la camarilla oportunista de su organización, saltándose la democracia interna y los estatutos de su propio Partido, lo prostituyen todos los días con el reformismo que los mantiene comiendo las migajas del soborno imperialista en las instituciones burguesas.

Cuando tuvo lugar el pasado XX Congreso del PCE, algunos ya denunciamos que de poco servía que las tesis más consecuentes con el marxismo-leninismo se impusieran si los órganos de dirección continuaban en manos de los eurocomunistas y posmodernos. El tiempo ha dado la razón a esta tesis. El centralismo democrático, sustituido por “centralismo burocrático” ha sido utilizado (así como el antifraccionalismo) como arma precisamente contra quienes defienden la legalidad partidaria marxista-leninista, algo similar ya hizo Carillo en su momento para consolidarse en la dirección. Esto se ha traducido a que en los últimos años se hayan eliminado núcleos enteros en lugares como Madrid, Andalucía, Castila La Mancha… la intervención de la dirección del País Valenciano…

¿Pero que subyace de fondo en todo esto? La respuesta es la siguiente: estamos en la última fase de liquidación del PCE (como ya hicieron los eurocomunistas italianos con el PCI), lo que no pudo hacer Carrillo ni el franquismo, lo está consiguiendo Podemos gracias a la connivencia de los oportunistas eurocomunistas y posmodernos del PCE e IU. Son unos traidores y se merecen que se les trate como tales. El imperialismo paga a traidores, la clase obrera no: el basurero de la historia será su destino. Lo más gracioso de todo es que los reformistas no son conscientes de hacia dónde van: el régimen del 78 los está utilizando, como ya hizo el franquismo en la Transición, para eliminar a la oposición de izquierda organizada en los centros de trabajo y las calles. Y éstos, como tontos útiles del imperialismo, consuman su “(re)traición” ahora convertida en farsa. Una vez dejen de ser útiles se desharán de ellos.

A los camaradas expedientados les diría lo siguiente: no os preocupéis, que el PCE os habrá un expediente sancionador señala que estáis en la línea correcta: cuando denuncias abiertamente a los oportunistas, éstos harán todo lo posible por destruir a los comunistas consecuentes que los desenmascaran como los oportunistas y traidores que son. No seréis los últimos marxistas–leninistas que el PCE expulse de sus filas. Un abrazo revolucionario y mucha fuerza para continuar la lucha fuera o dentro del Partido Comunista de España.

Y por último, en relación a los camaradas sin partido. Llevo pensando varios meses qué deberíamos hacer los comunistas sin Partido, abrumadora mayoría en el Estado Español a día de hoy. Creo que para salir de esta situación lo más acertado sería que nos uniéramos y formásemos algún espacio colectivo (que no una organización política) que permitiera el acercamiento con otros comunistas (estén organizados políticamente o no) y avanzar hacia la refundación del Partido Comunista. Este espacio debería servir para el debate político-ideológico en torno al marxismo-leninismo y que suponga las bases para una posterior unidad política una vez la unidad ideológica se imponga. Este proceso será largo y difícil pero creo que merece la pena.

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