He estado dos semanas de vacaciones, dos semanas sin soltar bilis por aquí porque yo las vacaciones me las tomo en serio que no se tienen todas las semanas, al fin y al cabo, yo no soy Álvaro Aguilera. Han estado bien, me he sentido durante dos semanas como Jorge Garcia Castaño toda su vida, sin ir a currar y tocándome los huevos a dos manos.

Aún así he visto cosas que jamás pensé que fuese a ver, he visto a un ministro pijomunista de pie aplaudiendo al Rey que, ya sabéis, somos republicanos, pero antes felipistas o algo así; he visto a una ministra ni de izquierdas ni de derechas justificar el aplauso al Rey diciendo que eso encarna realmente los valores republicanos; he visto como se echaba para atrás una moción sobre un torturador por “dudas jurídicas”; he visto a una alcaldesa nazi hablar de rasgos físicos catalanes; he visto otra escisión de la escisión de la escisión, el cuento de nunca acabar; he visto al niñato de Errejón estar en contra de que la exaltación del franquismo sea delito, sacando su oportunismo a pasear con que su viejo no sé qué; he visto como de repente es imposible prohibir las casas de apuestas. He visto tantas cosas increíbles hace unos años que me río en la cara del replicante a las puertas de Tannhäuser.

Me hubiera gustado ver las críticas a todo esto si lo hubiéramos hecho en IU, cuando era IU vaya y no ahora que son una ETT parasitando a Podemos sin ideas ni iniciativa política alguna, pero los tiempos en que todo era culpa de IU ya pasaron y ahora todo es culpa de unos señores muy malos que no nos dejan hacer cosas guays de la muerte.

En IU no éramos ni mucho menos la vanguardia de la clase trabajadora, se hacía lo que se podía contra viento y marea. Ahora ya sólo se hace lo que nos digan y sonreímos en la foto y fardamos con nuestros amigos en algún garito pijo de cartera ministerial y de sueldo de pequeño burgués. El camino hacía el socialismo termina ahí. Hacía el socialismo del de Fidel quiero decir, que hacia el PSOE nos queda un paso.

De todo lo que he visto, lo que más me ha dolido personalmente es ver a esa persona tan crítica con el garzonismo, tan de estar a la contra, sentada al lado del señor ministro sonriendo a la cámara (objetivo conseguido) demostrando que la mentira de la oposición interna al pijomunismo se termina cuando te ofrecen un buen sueldo, que la cosa está muy mala y todos tenemos un precio. Qué fácil se lo ponen y qué difícil para los demás seguir estando aquí entre tanta puñalada trapera y tanto vendido.

Y mientras la extremaderecha nos entretiene con sus mierdas fascistas, que ellos sí que tienen claro qué tipo de sociedad quieren, los “nuestros” se preocupan por lo suyo. Que igual haber dejado al PSOE sin oposición a su izquierda tiene algo que ver con que no se hable de que nos van a meter la mochila austriaca o que se han pedido más tropas estadounidenses para las bases de Rota y Morón, mamandurrias, aquí lo importante son los sesenta céntimos de subida de las pensiones y lo cincuenta pavos de subida del salario, como dice Guille, la mejor inversión que ha hecho la CEOE en años.

Los fascistas se han convertido en la oposición al gobierno y a la propia oposición, van a salir a la calle, no tienen complejos y la izquierda ni está ni se le espera. Entiendo que con las cuatro medidas de inicio de legislatura la peña se vuelva a subir al guindo, pero el cortoplacismo no tiene nada de izquierda y vendrán curvas, jodidas, nos marearemos y hasta vomitaremos, más aún. Con esta panda de trepas y de vendidos, con la organización inexistente…

Los que nos metimos a esto sin otra pretensión que poner nuestro granito de arena en mejorar las condiciones de vida de nuestra clase social estamos hasta los jodidos genitales de tanto vendido y de tanta tontería. Comemierdas, que sois unos comemierdas.